Es
durante estos días cuando comienza a desarrollarse el sentido
del tacto.
También empieza a funcionar el aparato gustativo y el bebé
en formación se familiariza con el sabor del líquido
amniótico en el que flota. Pareciera como si tuviera muchísima
sed, ya que absorbe el líquido aminiótico por la piel
y también lo traga.
Ya desaparece la translucencia nucal.