Piojos:
una picazón persistente
A pesar
de disponer de medicación moderna y de una conducta activa en muchos
colegios, los piojos se niegan a irse de las cabezas de los niños
argentinos. Los mismos no son responsables de la transmisión de
ninguna enfermedad seria, pero a pesar de su naturaleza médica
benigna, causan considerable angustia en padres, niños y educadores.
Dada esta situación, este artículo intenta clarificar el
problema y llevar alivio a los interesados.
Los piojos
pueden infectar a cualquiera, independientemente de su nivel social, edad
o higiene personal, pero son más frecuentes en niños que
en adultos y en mujeres que en varones. No hay manera de prevenir la infestación:
ni el uso frecuente de shampoo, ni el pelo corto o el uso del "peine
fino" son eficaces.
Estimaciones diversas señalan que entre el 1 y el 10% de la población
escolar la padece, y los contactos cercanos de los niños infectados,
como los familiares convivientes, se contagian con facilidad.
El contagio es por contacto directo cabeza a cabeza, no habiendo evidencia
de que el compartir peines, cepillos y otros adminículos para la
cabeza puedan transmitir al parásito. El piojo adulto no sobrevive
fuera del huésped más de 36 horas y la transmisión
de "huevitos" (liendres) tampoco ha sido demostrada.
Los síntomas, cuando existen, son leves, siendo la picazón
el más frecuente. Raramente se presentan lastimaduras por rascado,
infección bacteriana secundaria al mismo y aparición de
ganglios en el cuello. Cuando no hay síntomas, la única
manera de descubrir los piojos es la inspección: los piojos adultos
suelen medir de 2 a 4 milímetros y suelen estar cerca del nacimiento
de los cabellos, en la zona de la nuca y detrás de las orejas.
El piojo hembra pone sus huevecillos en forma de liendres a 3-4 mm. de
la superficie del cuero cabelludo, tan firmemente adheridos que no pueden
ser desprendidos por el lavado con ningún shampoo. Estos huevos
tardan una semana en madurar, y abandonan la costra vacía adherida
al pelo. Es fácil distinguir una partícula de caspa de una
liendre porque la primera se puede desprender o mover con facilidad. Las
liendres, desprendidas del cabello o adheridas a cabellos desprendidos
o cortados, no son fuente de reinfestación. Si hay alguna duda,
se puede cortar el pelo y mirar la partícula en el microscopio.
No hay método
satisfactorio de lucha contra los piojos que no sea el tratamiento local.
Se han utilizado cinco tipos de insecticidas para matar los piojos. Todos
ellos actúan sobre el sistema nervioso central del insecto y son
también potencialmente tóxicos para el ser humano. No deben
aplicarse sobre piel o cuero cabelludo lastimados o con heridas o infecciones
abiertas.
Si bien hay diversos insecticidas para combatir los piojos, en la Argentina
se usa la permetrina al 1% casi exclusivamente, ya que es el menos tóxico.
No se debe usar DDT ni benzoato de bencilo ya que tienen efectos tóxicos.
También deben recordar los padres que es importante guardar los
medicamentos pediculicidas fuera del alcance de niños pequeños,
ya que al ser ingeridos pueden producir efectos tóxicos.
La permetrina es popular por su fácil utilización, eficacia
tanto contra los piojos adultos y las liendres, y por su baja toxicidad.
Su eficacia es del orden del 90%. Si bien ha comenzado a aparecer resistencia,
esto puede superarse generalmente con dos aplicaciones separadas por una
semana.
Se debe aplicar el producto con permetrina (loción, crema enjuague,
cte.) después de lavar el cabello y dejarlo aplicado por unos 10
minutos aproximadamente, y luego enjuagar. Es aconsejable repetir el procedimiento
una semana después.
Después del tratamiento con permetrina, no es necesario el tratar
de eliminar las liendres muertas con el peine fino para prevenir el contagio.
Las liendres que pudieran haber sobrevivido están muy cerca de
la base del pelo como para que puedan ser eliminadas con el peine y es
más efectivo tratarlas con una segunda aplicación una semana
después.
Si hace falta eliminar los huevos muertos por razones estéticas,
puede mojarse el pelo con vinagre blanco diluido al medio con agua (ácido
acético al 3-5%) durante 30 a 60 minutos y cubriéndolo con
una toalla embebida en la misma solución, y luego pasar el peine
fino, pero de la punta hacia cuero cabelludo.
Los familiares y otros contactos del niño con piojos deben hacerse
examinar y tratarse si están infectados, al igual que los compañeros
del jardín o del colegio.
Toda persona que comparta la cama con el niño debe tratarse preventivamente,
aunque no se vean piojos o liendres.
El niño
con piojos puede volver al colegio o jardín una vez tratado, aunque
se vean las liendres. La reaparición de piojos en el corto plazo
indica en general que el niño se ha vuelto a contagiar y no una
resistencia a la permetrina o una inefectividad del tratamiento, especialmente
si se repitió 7 días más tarde. Por esto es bueno
que se coordine en el colegio o jardín el tratamiento simultáneo
de todos los niños afectados.
Los colegios que no permiten el regreso de los niños "hasta
que no haya liendres" no lo hacen sobre bases científicas
serias, ya que no hay ningún estudio que demuestre que esta política
es necesaria o efectiva para controlar la diseminación de esta
parasitosis. El consenso de opinión (ej.: Academia Americana de
Pediatría, Sociedad Canadiense de Pediatría, etc.) es el
de no avalar dicha actitud.
Las recaídas luego de las 48 horas, en general, significan nuevo
contagio en la escuela. Las campañas en los colegios requieren
el tratamiento simultáneo de los niños con piojos y el buen
cumplimiento del mismo por las familias.
Si bien se piensa que el rol de los objetos inanimados (ropa-peines) es
nulo en el contagio, las familias se sienten más seguras si lavan
toda la ropa de cama, gorras, toallas y peines con agua bien caliente
(que mata las liendres). Tambien son efectivos la limpieza a seco o simplemente
el guardarlas en una bolsa de plástico por diez días. El
uso de insecticidas es innecesario.
La presencia de piojos vivos dentro de las 48 horas de tratamiento sugiere
resistencia al pediculicida. En estos raros casos se deberá cambiar
el mismo.
PARA
LA COMUNIDAD
Es necesario difundir lo erróneo de los mitos acerca de los piojos,
especialmente subrayar la falta de riesgo en la transmisión de
enfermedades, lo innecesario del procedimiento del "peine fino",
lo irreal de atribuir la enfermedad a una "falta de higiene"
y la ineficacia de exigir "ausencia de liendres" para permitir
el regreso al colegio.
Dr. Osvaldo
Stoliar y Asociados
Pediatras - Odontopediatras
ostoliar@intramed.net.ar |