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Enuresis

Algo les está pasando a los niños que padecen este inconveniente, que por suerte tiene solución. Lo importante es estar a su lado.

Es esperable en la evolución normal de un niño, que entre los 24 y 36 meses logre aprender y afianzar el control de la micción. Desde los 3 hasta los 5 años, es posible observar episodios nocturnos o diurnos esporádicos, que si se repiten con una frecuencia mayor a dos veces semanales durante por lo menos 3 meses consecutivos, hacen necesario consultar. Definimos a la Enuresis (no debida a una enfermedad médica) como "La emisión repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en los vestidos, sea involuntaria o intencionada".

Aspectos psicológicos:
Sabido es la dificultad que representa para el niño y sus padres, ésta sintomatología, donde es frecuente observar un alto monto de ansiedad frente a la presencia de cada episodio. Además cuando responden a una causa emocional los episodios poseen una característica peculiar que consiste en variar su frecuencia cuando se modifica el lugar físico (por ejemplo no mojan la cama si duermen en casa de los abuelos), llevando a pensar a los padres que con mayor predisposición voluntaria de su hijo, podría superar el síntoma. Esto no es posible, ya que por tratarse de la expresión de un conflicto, funciona como "un lenguaje particular" donde mojarse es utilizado por el niño a manera de una formación substitutiva que intenta, en un principio, enviar un mensaje inconsciente, por lo tanto desconocido.

"Mariela con sus cinco años, comenzó a mojarse en el preescolar y en la casa". Ella había controlado antes de entrar a salita de tres, apareciendo episodios esporádicos, hasta manifestarse ahora en forma diaria. A los tres meses los padres consultan con el psicólogo de niños, derivados por el pediatra, ya que no tenía ningún problema fisiológico que generara la sintomatología enurética.

En la hora de juegos diagnóstica la niña puede, a través del juego, expresar el profundo temor que le generaba la pronta llegada de un hermano. Luego de algunas sesiones de juego y cuando la niña pudo aclarar y elaborar estos temores con sus padres, la sintomatología dejó de tener sentido y desapareció. Papá, mamá y la niña encontraron otra manera de comunicarse.
Es común que este trastorno afecte las actividades sociales del niño (por ej. Imposibilidad de poder acudir a campamentos o a la casa de un amigo) o genere un efecto negativo sobre su autoestima. En general es sometido al aislamiento social por sus compañeros y al castigo y rechazo ejercido por sus padres ante la presencia de cada episodio. Pueden asociarse encopresis (evacuación de heces en lugares inadecuados), sonambulismo y terrores nocturnos.
A los 5 años de edad la prevalencia de enuresis es del 7 % en varones y del 3 % en mujeres; a los 10 años de edad es del 3 % en varones y del 2 % en mujeres. A los 18 años es del 1% en varones y en menor proporción en mujeres. Existe un tipo primario, en el que el niño nunca ha establecido continencia urinaria, y un tipo secundario, en el que el trastorno se desarrolla después de un período de por lo menos 6 meses de continencia urinaria. Aproximadamente el 75% de todos los niños enuréticos tienen un familiar biológico en primer grado que también ha sufrido el trastorno. Es importante señalar que los mejores resultados se logran mediante el abordaje terapéutico interdisciplinario.

• Lic. Daniel Eduardo Egea
Psicólogo Clínico - Niños y adolescentes


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