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Desarrollo psicomotor

Nuestro hijo mes a mes durante el primer año de vida

Durante el primer año de vida el desarrollo psicomotor es muy rápido, se produce gradualmente y en un orden determinado. La secuencia del desarrollo motor es predecible y es pareja a la maduración descendente de la médula espinal.

El ritmo de evolución de las distintas fases varía en cada niño, en primer lugar aprende a controlar la cabeza, después sostiene el tronco superior, aprende a voltear y rodar sobre sí mismo. Más tarde se sienta, gatea, se pone de pie y aprende a caminar. Es importante que los padres conozcan los patrones de desarrollo normal para que, con la ayuda de su pediatra, controlen si la evolución es correcta y estimulen en forma precoz las deficiencias o problemas que puedan producirse.
Un bebé sano va adquiriendo los distintos pasos del desarrollo psicomotor en forma natural gracias a los estímulos de su entorno. Por eso es fundamental que crezca en un medio atractivo y que los adultos que lo rodean refuercen las iniciativas, cada vez que intenta un nuevo movimiento.

Recién nacido (1¤ mes de vida)
Durante el primer mes de vida el bebé permanece tranquilo en la cuna y reacciona con movimientos reflejos. No controla el sostén cefálico y acostado boca arriba la cabeza se coloca en posición lateral. Durante los primeros días sólo ve formas y sombras. Por lo tanto no aprecia el rostro completo de la madre, sólo es sensible a ciertos gestos de la cara, es capaz de percibir ciertos movimientos, pero como siluetas vagas y borrosas. Es capaz de establecer comunicación visual con un rostro ubicado a 20 ó 25 cm de sus ojos. Hacia el final del primer mes fija la mirada.
Desde el nacimiento responde al sonido de campanas y voces. Mantiene las manos cerradas en forma de puño y sólo las abre si recibe un estímulo directo sobre su mano (reflejo de prensión) La misma respuesta instintiva se produce en los dedos del pie.
El recién nacido tiene un olfato extremadamente desarrollado que le es de gran ayuda para reconocer a la madre, pero el crecimiento corporal posterior y el uso más frecuente de otros sentidos provocará una disminución de la fina capacidad olfativa inicial.

2¤ mes de vida
A partir del mes y medio aproximadamente, aparece la "sonrisa social" (sonríe ante las personas) si alguien le habla, lo mira o juega con él. Empieza a jugar con las manos, la boca es el principal órgano sensorial del bebé a través de la cual recibe la información táctil. Persiste aún el reflejo de prensión palmar o de apretar las manos y consigue levantar la cabeza a 45 grados unos segundos. Percibe la totalidad del rostro de la madre, comienza a ser sensible a lo que brilla, centellea o se mueve.

3¤ mes de vida
A partir del tercer mes el bebé comienza a abrir las manos espontáneamente, dado que el reflejo de prensión palmar desaparece. Se lleva las manos a la boca, se las mira, gesticula con los brazos y los dirige al adulto. Empieza a querer tocar objetos de gran tamaño. Puede sostener la cabeza erguida y la gira voluntariamente para mirar a su alrededor. Gira la cabeza hacia la fuente de sonido.

Estimulación durante el 1er. trimestre de vida
• El recién nacido presenta casi exclusivamente reacciones gobernadas por los reflejos automáticos, necesita estímulos sensoriales para favorecer el desarrollo psicomotor.
• El contacto físico permite experimentar una sensación de bienestar. Es una buena práctica abrazarlo, cantarle, mecerlo suavemente, acariciar y masajear las palmas y plantas de los pies, dado que las caricias son un medio de comunicación.
• Desde el nacimiento es importante estimular la comunicación, es recomendable hablarle mientras se lo viste, preguntarle cosas, cantarle o repetir sus balbuceos.
• En los primeros meses de vida es útil situar a su alcance juguetes sencillos como sonajeros, móviles o cajas vacías. Colgar objetos con variado surtido de formas y de colores vivos, a la altura de la cuna o de los barrotes de la misma, sobre todo si producen música o sonidos agradables.
• Hablarles de cerca y lograr que nos mire con atención, observar si es capaz de seguir un objeto con la mirada.
• El bebé necesita durante los primeros meses de vida explorar el medio que lo rodea llevándose los objetos a la boca. No se le debe impedir que lo haga, pero se deben mantener limpios los objetos a su alcance. Evitar elementos compuestos por piezas pequeñas o peluches muy peludos.
• Recordar que el bebé utiliza el llanto para comunicarse y que es un acto necesario. Durante los primeros meses de vida es el único medio que tiene para expresar lo que siente.

Luego de lograr el sostén de la cabeza durante el primer trimestre, a partir del cuarto mes comienza a controlar el tronco superior, aprende a voltear, a rodar sobre sí mismo y finalmente se sienta.
El conocimiento de los patrones de desarrollo normal permite estimular en forma temprana, durante las distintas etapas, las nuevas adquisiciones del niño y reforzar las iniciativas cada vez que intenta un nuevo movimiento. Además es importante tener en cuenta que el desarrollo motor debe ir acompañado por el despertar del comportamiento social y por un correcto crecimiento físico e intelectual.

4¤ mes de vida
El bebé mira alrededor de manera activa.
Acostado boca arriba, mantiene la cabeza en la línea media (la cabeza se sostiene en esa posición).
Se observa y explora las manos (se toca la cara y la cabeza)
Cambia de expresión ante el sonido y reconoce voces.
Se ríe ruidosamente y emite chillidos.
A partir del cuarto mes consigue girar sobre sí mismo y rodar.
Boca abajo consigue mantener alzado el cuerpo y la cabeza por algún tiempo.
Comienza a agarrar objetos de mediano tamaño con toda la mano.
Si se lo llama por el nombre, emite sonidos incomprensibles; gorgojeos que se transforman en carcajadas o pequeños gritos.
Mira inmediatamente objetos móviles. Muestra placer cuando lo sientan. Le gusta que lo sostengan en alto.
Se excita al ver juguetes, mostrando una reacción masiva con movimiento de los cuatro miembros y respiración acelerada.
Produce gorgojeos y sonidos diversos en respuesta atencionales a los padres.
Juega con el sonajero en la mano durante un tiempo, agitándolo.

5¤ mes de vida
En este período el pequeño intenta pasar objetos de una mano a otra, mirándolos, aunque se le caigan.
Repite los sonidos que oye.
Sonríe frente a su imagen en el espejo.
Comienza la “tendencia social espontánea”, o sea que reacciona ante una persona, aunque ésta no tome la iniciativa.
Con los gestos y el movimiento de los brazos intenta conseguir un propósito (que lo alcen o que le alcancen un juguete).
A partir de los 5 meses algunos niños consiguen permanecer sentados con un apoyo detrás de la espalda (otros, todavía se balancean en esta posición); además se ayudan apoyando las manos
como formando un “trípode”.
Mientras está sentado puede mantener la espalda recta y la cabeza bien erguida.
Es capaz de tomar objetos voluntariamente y arruga papeles.
Salpica en el baño y se lleva objetos a la boca.

6¤ mes de vida
Gira sobre sí mismo. Se toma los pies con las manos y se los lleva a la boca.
Se mantiene sentado solo (aunque hasta los 8 meses se considera la edad máxima en la que debe conseguir mantenerse sentado con la espalda recta, sin sostén).
Se pasa objetos de una mano a otra, aunque a menudo se le caen.
Ya ha adquirido el control de los movimientos de la cabeza y puede acompañar al cuerpo en movimiento.
Estando acostado, levanta la cabeza y la sostiene. Aproximadamente en este mes comienza a desplazarse solo, arrastrándose por el suelo boca abajo (reptando) y así alcanza los objetos cercanos que le llaman la atención.
Repite los sonidos que oye. Aparecen los primeros tanteos lingüísticos, que se producen al unir consonantes y vocales (en primer lugar la A) formando sílabas que repite.
Ej.: Da, Ba, Ga, Ma o Na.
Sostiene la mamadera. Bebe de un vaso o de una taza si se le acerca a los labios.
Aparece el movimiento de pinza en las manos. Deja caer un objeto si se le ofrece otro.
Sonríe y vocaliza frente a su imagen en el espejo.
Se muestra contento y descontento. Manifiesta disgusto si se le saca un juguete.
Cuando deja caer un juguete, mira para ver dónde cayó.
Se ríe al esconder la cabeza en la toalla.
Imita la tos y el gesto de sacar la lengua.
Signos de alarma: Se debe consultar al médico si a los 6 meses...
No gira la cabeza con total facilidad.
Si no sonríe al ver su propia imagen reflejada en el espejo.
Si no expresa placer o disgusto por medio de gorgojeos.

Estimulación durante el segundo trimestre de vida
Para que un niño vaya aprendiendo es necesario que sus padres lo ayuden con actividades y ejercicios.
• A partir de los 5 meses siente al bebé y protéjalo con almohadones a su alrededor. Compruebe que no haya cerca objetos o muebles que puedan dañarlo si se desestabiliza.
• Aunque se mantenga sentado procure que tenga un respaldo cómodo, por si se cansa.
• Permita que se mueva libremente. Coloque una frazada en el suelo y ponga al niño encima con un objeto que le interese.
• Hable con su bebé, aunque usted esté realizando otras tareas.
• Repita los sonidos que el niño dice.
• Ofrézcale objetos de tamaño mediano.
• Ayúdelo a rolar o a que cambie de posición.
• Acuéstelo boca abajo sobre la cama en su compañía y observe cómo se desplaza o hace fuerza con sus brazos. Déjelo arrastrarse.
• Llévelo frente al espejo y déjelo mirarse por un rato.
• Juegue con él a las escondidas, tapándose la cara o escondiéndose.
• Objetos caseros pueden ser útiles a la hora del baño (coladores, vasos de plástico, etc.)
• Ahora que se puede sentar disfrutará al salir a pasear en el cochecito o en el automóvil.
• En lo posible sáquelo a pasear una vez por día. Aprenderá más si puede conocer distintas cosas, diferentes personas u otros lugares.
• Recuerde que los bebés se interesan en otros bebés.
• Los juguetes “activos” resultan interesantes como elementos de estimulación, dado que permiten empujar, girar, apretar botones que emiten sonidos diferentes o generan movimientos.
• Permítale manotear y chapotear en el agua mientras lo baña.
• El niño necesita estímulos sensoriales en su entorno. Es bueno que tenga juguetes de distintas formas, con colores vivos, diferenciables al tacto y que emitan distintos sonidos. Los juguetes a esta edad deben ser los suficientemente resistentes para soportar los golpes: anillos de plástico, pelotas blandas, animales rellenos de telas suaves y livianas, para agarrarlos y agitarlos.
• No lo fuerce a hacer movimientos. Estimúlelo a que participe, pero no le insista si no quiere o está cansado.
• Permita que él solo se coloque el chupete o que tome del plato trocitos de comida para llevarse a la boca.
• Es importante tocar y acariciar su piel.
• Cámbielo frecuentemente de lugar para que mire distintas cosas
.

Es importante recordar que el ritmo de sucesión de fases del desarrollo varía en cada niño y que las va adquiriendo en forma natural y relacionada con los estímulos del entorno.
Cada niño es diferente, algunos aprenden más rápido una cosa que otra.
No es tan importante la cantidad de tiempo que se le dedica al bebé, como la calidad de ese tiempo.
Como los padres desempeñamos un papel fundamental en el despertar a la vida, es fundamental disponer de horas al día para jugar en un clima de afecto y generar nuevas experiencias, a través de los cinco sentidos. Esto favorecerá su seguridad e irá desarrollando nuevas habilidades intelectuales y motrices.

7¤ mes de vida
A partir de los 7 meses empieza a realizar movimientos coordinados. Uno de los primeros es sostener un objeto con una mano mientras golpea con la otra, centrando su atención en el ruido que produce.
Cuando llora empieza a llamar a su madre con el sonido "mmm"
Responde a su nombre. Juega solo. Le gusta jugar con objetos sonoros, agitándolos ruidosamente. Toma objetos pequeños. Si tiene un cubo en la mano, lo retiene al ofrecerle otro. Mastica. Come solo una galleta.
Le gusta jugar con papel. Aleja con la mano lo que no le gusta.
Frente a un espejo, tiende a tocarlo con su mano. Al mantenerlo de pie, salta con placer. Cambia objetos de una mano a otra. Se toma los pies.
A partir de esta edad se desarrolla el impulso de imitar sonidos y movimientos. Entre los 7 y 8 meses aparece por primera vez la reacción de retirada o "temor ante los extraños". Manifiesta tristeza ante el alejamiento de aquellos que identifica como conocidos.

8¤ mes de vida
Responde al "no"
Se mantiene sentado solo, con la espalda recta, sin apoyo, al menos 10 minutos.
Puede sentarse partiendo de la posición horizontal.
Busca con la mirada objetos que se han caído.
Coordina la mirada con la dirección de sus manos.
Trata de tomar objetos que están fuera de su alcance (va en su búsqueda)
Desarrolla rápidamente las conductas sociales y aprende a acompañar el saludo o la despedida con el movimiento de la mano (hace chau con la mano)
Reconoce tonos. Dice 2 sílabas sin significado (Ba, Ma, Da)
Juega a esconderse.
Comienza a descubrir que es un ser distinto de los demás y tiene miedo de ser abandonado.
No quiere quedarse solo. Grita si sus padres "lo abandonan". Esta reacción se mantiene prácticamente hasta el año o año y medio.
Empieza a llorar durante la noche y a despertarse con frecuencia, para comprobar que sus padres están cerca. Se calmará simplemente con el contacto físico o escuchando voces conocidas. No es necesario encender la luz. Tampoco significa que tenga hambre, por lo cual no necesita ser alimentado.
Llora cuando los padres se van a trabajar o cuando salen de la habitación donde está el niño.
Esta etapa donde comienza a llorar con más frecuencia se denomina "angustia" del 8¤ mes. El niño cree que lo van a abandonar y llora o "se angustia" con cada separación, aunque estas escenas apenas duren unos minutos.

9¤ mes de vida
Toma objetos pequeños con movimiento de tijera (entre el pulgar y los otros dedos) Da palmadas o aplaude. Repite con facilidad las sílabas que ha oído antes (baba, dada) Dice papá y mamá sin comprender su significado. Transita la etapa de juego individual, cada niño juega en forma aislada. Empieza a gatear y consigue desplazarse con rapidez sin la ayuda del adulto. Cada niño tiene su estilo propio de gateo, el más común es apoyando las manos y las rodillas (algunos arrastran una pierna y otros se desplazan sobre las manos y los pies) La constitución física y sus necesidades concretas influyen en el modo de gatear. Hay niños que no gatean y directamente de reptar pasan a levantarse y andar.
Entre los 8 y 9 meses logra ponerse de pie con la ayuda del adulto. Erguirse es el objetivo principal a partir de los 9 meses. Una vez que ha experimentado ponerse de pie, intenta levantarse por sí solo, ayudándose con los muebles o apoyándose en la pared, porque sus brazos están más coordinados que sus piernas.
Es la edad de todos los peligros, aunque se puede organizar la casa en función del niño, no pueden eliminarse todos los riesgos. Comienza una etapa de vigilancia constante.

Signos de alarma:
Si no puede permanecer sentado sin ayuda a los 9 meses (esta edad constituye el límite máximo para sentarse)
Si no consigue tomar con la mano objetos pequeños. Si no repite sílabas definidas.

Pautas de estimulación para este trimestre:
La estimulación del desarrollo psicomotor comienza desde el nacimiento y debe ser apropiada para cada etapa.
No deje al bebé sin vigilancia. Estimúlelo a que descubra su entorno vigilando que no se dañe.
Si el niño no tiene ganas de jugar o está cansado, no insista. El juego no debe ser una obligación para él ni para los padres.
Ayúdelo a pararse apoyándose en una silla, en la cama o en los muebles.
Tome a su hijo en brazos y muéstrele un cuento o una revista. Nombrando los dibujos conocidos "mamá", "nene", "gato", etc.
Cualquier objeto es potencialmente útil para jugar y estimular su desarrollo. Solamente debe evitarse que tenga piezas pequeñas o puntiagudas. No necesita juguetes sofisticados para hacerlo feliz. Deje volar la imaginación y ofrézcale trapos de colores, cajas de cartón, objetos de distintas texturas y colores.
Aunque suele ser la madre quien pasa más horas con el bebé, es recomendable que también el papá participe de los juegos y lo invite a hacer nuevos descubrimientos.
Siempre que juegue con el niño hágalo en un ambiente tranquilo y relajado.
Es bueno que aprenda a entretenerse solo por momentos. Es importante que los adultos le hablen ya como "adulto", con frases sencillas, así aprenderá rápida y fácilmente recursos del lenguaje. Es importante permanecer junto al niño cuando aparece una persona que él considera un extraño. Cuéntele al niño quien es cada persona.
Anime a los extraños a que lo tomen en brazos frente a usted, mientras le habla y lo tranquiliza.
Cuando surjan reacciones de rechazo inicial, no insista inmediatamente, es preferible que lo intente de nuevo más adelante. Sáquelo a pasear, en lo posible todos los días. Así se acostumbrará a estar con otra gente. Juegue con él a imitar gestos (aplaudir, saludar, esconderse o levantar los brazos) Jugar a las "escondidas" o al juego de "¿está o no está?" ayudará a estimular la habilidad del niño en relación a su capacidad visual y a su sentido de perspectiva.
Sentarlo en las rodillas de los padres e ir a "caballito" es un juego sencillo, que contribuye a desarrollar las habilidades musculares y ayuda al desarrollo del sentido del equilibrio.
No se debe forzar el desarrollo del niño: cuando él crea que está capacitado para realizar alguna actividad, la hará.
El niño entiende las palabras de aliento y le ayudan a reforzar sus aciertos.

Dra. Silvina Cuartas
Médica pediatra


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