Como
perro y gato
Peleas
entre hermanos: ¿son inevitables?
No
es un problema de convivencia; ni siquiera tiene que ver con el amor y
el odio. Pero el caso es que, en casi todas las familias, no pasa un día
sin que los hermanos se enfrasquen en acaloradas discusiones.
Lo cierto es que las peleas entre hermanos se han sucedido continuamente,
sin que se produzcan secuelas en su relación una vez que son adultos.
Soluciones tajantes y universales: ninguna. Pero sí, con un poco
de Psicología, es posible paliar estas incómodas y estresantes
situaciones evitando que nuestros hijos se lleven como perro y gato.
QUIEREN
LLAMAR LA ATENCION
Independientemente de otros factores, la gran mayoría de las discusiones
comienzan por querer llamar nuestra atención, lo cual los lleva
a rivalizar entre ellos, en una especie de lucha por captar el interés
de los padres y demostrarles quién es el mejor.
Nunca vamos a poder evitar que nuestros hijos compitan entre sí.
Pero inculcándoles el respeto mutuo desde chiquitos y sabiendo
que, en la mayoría de los casos, la resolución de los conflictos
depende de nuestra intervención, podremos elaborar un plan de respuesta
efectivo.
Por lo general, los padres tendemos a ser el árbitro de estas peleas,
pero... ¿es siempre acertada la decisión de intervenir?.
En aquellos casos , muy comunes, en que los motivos por los que se discute
no tiene ningún sentido, la determinación de los padres
es fundamental.
Pero nuestro papel no es el de intervenir como jueces o árbitros
en las discusiones, sino como mediadores. Esta intervención, durante
edades tempranas, fomenta el aprendizaje del chico. Si los padres simplemente
retan y castigan, ellos pensarán que sólo existen remedios
drásticos que dejan insatisfechas a ambas partes.
En cambio, si los dos se muestran satisfechos con el acuerdo, estaremos
haciendo algo más que resolver un problema puntual.
No obstante, solucionar conflictos es aconsejable sólo hasta una
determinada edad, cuando los niños son todavía pequeños.
Una vez que cumplan 8 ó 9 años, es mejor dejar que ellos
mismos busquen soluciones, puesto que conviene ir enseñándoles
independencia para solucionar los problemas que surgen fuera del ámbito
familiar.
CODICIANDO
LOS BIENES AJENOS
Pero una cosa sí es cierta, entre chicos, y sobre todo si son hermanos.
Se desarrolla una especie de envidia cuando uno tiene algo de lo que el
otro carece: Eso es inevitable .
Los padres tenemos que inculcarles la noción de compartir desde
el momento en que nazca el segundo hermano; o incluso antes: desde que
sepamos que va a nacer.
Y
PARA FINALIZAR...
Tenemos que escucharlos. Muchas veces, podemos evitar las peleas entre
nuestros hijos simplemente prestando un poco de atención a lo que
dicen. En sus palabras puede estar la respuesta de por qué se llevan
mal.
Dedicarles nuestra atención no sólo en tiempo de guerra,
sino de paz, suele reducir las peleas.
Lic.
Amalia Novatti
Psicóloga
amano@fibertel.com.ar |