Durante las vacaciones los chicos disponen de mayor
tiempo libre y es necesario organizarse para evitar
que esta situación se vuelva un inconveniente
para la familia. Además, en algunos casos
surge la exigencia de tener que entretenerlos, a
veces sin contar con los medios económicos
necesarios para hacerlo.
Con los chicos en casa, sería interesante
lograr evitar estar "vagando" todo el
día por la calle, de aquí para allá
sin que esto traiga beneficio alguno. ¿Cómo
lograr que disfruten este tiempo de merecido descanso,
sin estar todo el día por la calle?
Surge como principal desafío, conmover el
deseo del niño, persuadirlos a embarcarse
en otro tipo de actividades, diferentes de los ya
conocidos pasatiempos como los videos juegos, la
computadora, el chat y la tele. Debemos pensar una
serie de actividades de forma organizada y orientarlas
para que sea el niño quien necesite ordenarse
en el despliegue. Por ejemplo: " podemos realizar
Esculturas con "masa" o "papel mache"
y sorprender a todos. El niño deberá
poner en juego toda una serie de pasos ordenados
a fin de conquistar el objetivo propuesto. Deberá
esperar (¡Cómo cuesta!) para lograr
el producto deseado.
Dependerá de la edad del niño, la
actividad que podremos ofrecerle. Así como
también el grado de autonomía que
podremos conferirle. Podremos sugerirle: la realización
de dibujos o tarjetas, la confección de marcos
o diseño de retratos; el desarrollo de investigaciones.
Por ejemplo: desarmar objetos en desuso (un reloj)
y entonces descubrir cómo funcionan las cosas
(armar hipótesis), re armar el objeto desarmado.
Crear instrumentos musicales, cocinar, preparar
velas o jabones, pintar cajas, cocer, confeccionar
ropa para muñecas, reciclar juguetes viejos
o rotos, construcciones con desechos (retazos de
tela, hilos, botones, elásticos, botellas,
frascos).
¡Ojo! La idea no es asfixiar al niño
con actividades sino intercalarlas con sus rutinas
o pasatiempos habituales. Debe haber momentos para
el descanso, el reposo y el ocio. Las diversas propuestas
deben dosificarse e incluso puede haber días
en que no haya actividad pre determinada para que
el niño realice, dejando que él pueda
organizar ese día a su gusto. Ellos necesitan
sentir que pueden estructurar su espacio en forma
creativa y autónoma y que cuentan con nuestro
consentimiento y apoyo para lograrlo.
¿Qué pasa con las colonias
de verano?
Las vacaciones de verano traen para nosotros una
propuesta extra, que puede resultar eficaz para
la contención del niño y su organización:
las colonias de verano. Constituyen un espacio posible
y altamente potable para el desarrollo del niño
y el despliegue de aspectos lúdicos y psicosociales.
Ayudan al niño a establecer lazos con otros,
sean estos contemporáneos o no, en un contexto
diferente al ámbito educativo, con matices
diversos y de mayor plasticidad. Como apuesta brindan
continuidad a las rutinas que fueron construidas
y solidificadas durante el tiempo de la escuela.
Ayudan a sistematizar horarios, actividades, tareas
y proveen al niño de un espacio que le es
propio. Siempre es importante contar con la aprobación
del niño. Debemos respetar su deseo de formar
parte de este nuevo grupo y espacio que le estamos
ofreciendo.
La colonia no debe funcionar con igual rigurosidad
que el ámbito escolar. Es necesario brindarle
al niño un marco flexible, que puede ir modificándose
según sus necesidades particulares: tiempo
de permanencia, elección de las actividades
en las que desee participar, la posibilidad de no
participar de aquellas situaciones que no le deparen
placer. Debemos acompañarlo en este proceso
de incorporación a un espacio que puede llegar
a ser nuevo y desconocido para él. Y no debemos
obviar que este es un tiempo de relax y descanso.
Por ello es necesario tomarnos un tiempo anterior
al momento de las vacaciones para realizar un recorrido
personalizado por aquellas colonias que estén
en la lista de nuestras posibilidades (es aconsejable
buscar referencias). Este será un espacio
donde nuestros hijos pasarán una gran cantidad
de horas y debemos elegir, la opción más
acorde a sus necesidades personales. A fin de poder
reducir el "margen de error" o de garantizar
el lugar apropiado, resulta altamente recomendable
solicitar entrevista con el directivo de la colonia
o los coordinadores de las actividades, interiorizarnos
sobre las mismas. Estar al tanto del plan de alimentación
(dieta, preservación de los alimentos), recorrer
instalaciones, chequear medidas de seguridad e higiene,
etc.
Es importante tener la seguridad de que la integridad
de nuestros hijos será preservada en forma
adecuada, puesto que nuestra confianza servirá
para ayudarlos a una mejor adaptación y garantizándoles
en la medida de nuestras posibilidades el logro
de unas ¡felices vacaciones!
Asesoramiento: Licenciada Anabella Racioppi.
Psicóloga del Equipo de Pediatría
del Sanatorio de los Arcos
Para mayor información: Florencia Lanfranco
flanfranco@mauroyestomba.com.ar - Tel: 5031-4546
al 49