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Nota Pediatría Palermo |
| Alimentación saludable (2da parte) |
| Entender cómo se construyen los hábitos alimentarios es una tarea de todos en conjunto |
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El consumo de sustancias o alimentos desconocidos puede derivar en inseguridad.
Se recomienda 2 ofrecimientos por semana del alimento rechazado para lograr su aceptación, lo que puede llegar a necesitar 8-10 exposiciones.
• Algunos comportamientos de los adultos no son buenos ejemplos para el niño (por ej.: no les gusta la sopa o la ensalada, pero el niño se las tiene que comer).
• Presentimientos negativos de los adultos (le voy a dar el huevo pero le va a hacer daño"le voy a dar la carne pero no le va a gustar").
• Control exagerado de la ingesta por temor al sobrepeso (usualmente promueve la ingesta del alimento prohibido).
• Tener como guía de buena ingesta al plato vacío (acaban guiándose más por el contenido del plato que por señales internas de saciedad).
• No prometer algunos alimentos como premios o premios por la comida (prefieren los alimentos ofrecidos como premio, mientras que rechazan alimentos por los que se les ofreció premio).
Debido a un inadecuado entendimiento de la conducta alimentaria es frecuente la consulta por inapetencia. La mayor parte de los niños que son llevados a la consulta por esta causa son realmente sanos y están creciendo normalmente, pues la supuesta inapetencia resulta usualmente de unas mayores expectativas de los padres con respecto a la cantidad de comida que debe recibir el niño; muy pocos casos presentan un compromiso real del crecimiento que pudieran deberse a trastornos establecidos de la conducta alimentaria.
Cuando los padres tratan de obligar a comer más a un niño de temperamento dócil o pasivo, éste acabará sucumbiendo al embate de sus padres, prescindirá de las señales internas de saciedad comiendo más de lo que necesita, y remplazará dichas señales por las del "plato vacío", pudiendo llegar con el tiempo a la indeseable obesidad. En el otro extremo, cuando los padres tratan de imponerle que reciba más cantidad de comida a un niño de temperamento retador o „respondedor‰, este hará valer su decisión por encima de la de ellos, cerrará con firmeza la boca e incluso tirara la cuchara con un certero golpe y cada vez será más firme su negativa a recibir alimentos, produciendo entonces una situación de verdadera inapetencia desencadenada por la actitud de los padres, que pensando hacer un bien, están causando un grave daño.
La consigna es: alimentar despacio y pacientemente, y animar a los niños a comer, pero sin forzarlos.
Si los niños rechazan varios alimentos, experimentar con diversas combinaciones, sabores, texturas y métodos para animarlos a comer.
Minimizar las distracciones durante las horas de comida si el niño pierde interés rápidamente.
Recordar que los momentos de comer son periodos de aprendizaje y amor ˆ hablar con los niños y mantener el contacto visual.
Lactante o niño pequeño
No se ha demostrado ninguna importancia en relación al hecho de dar el pecho materno antes o después de la alimentación complementaria, durante cualquiera de las comidas. La madre puede decidir esto según su conveniencia o según la demanda del niño.
La consistencia más apropiada de la comida del lactante o niño pequeño, depende de la edad y del desarrollo neuromuscular. Al inicio de los 6 meses, el lactante puede comer alimentos sólidos o semisólidos, en forma de puré o aplastados. A la edad de 8 meses, la mayoría de los lactantes también pueden comer algunos alimentos que son levantados con los dedos. A los 12 meses, la mayoría de los niños pueden comer los mismos alimentos consumidos por el resto de la familia. Sin embargo, los alimentos deben ser ricos en nutrientes. Se debe evitar los alimentos que pueden provocar asfixia, como por ejemplo, el maní entero.
NEOFOBIAS
Cuatro de cada diez niños se niegan a probar algo nuevo. Esta conducta, que en el pasado cumplía una función al protegernos contra el envenenamiento, hoy provoca más de un dolor de cabeza en los padres y llega a convertirse en un auténtico problema.
La neofobia es una de las causas de la inapetencia infantil y, por tanto, del empobrecimiento de la dieta porque, por lo general, manifiestan su aversión hacia verduras y comidas ricas en proteínas.
Los niños empiezan a mostrar neofobia alimentaria a partir de los dos años de edad. No debemos forzarlos a que coman un nuevo alimento, sugerimos incorporarlos uno a uno, en pequeñas cantidades y de manera repetida. Se ha comprobado que los niños muestran más tolerancia a las comidas nuevas tras dos semanas de exposición paciente y continuada.
La aceptación de los sabores amargo y salado no se completa hasta alcanzar la edad de 2 o 3 años. Entre los 2 y los 6 años las verduras crudas y amargas y algunas frutas provocan el mayor rechazo.
El pescado también es un alimento conflictivo.
Los niños también tienen sus preferencias, y hay que respetarlas, pero no hay que ceder a los caprichos: si rechaza el alimento nuevo, no se debe cambiar por otro que le guste, ya que así será muy difícil que lo incorpore.
A partir de los dos años resulta muy difícil incluir alimentos con los que no ha existido experiencia gustativa intrauterina o a través de la leche materna, de manera que las madres que siguen una dieta monótona durante el embarazo y la lactancia en cierta manera predisponen a sus hijos a la neofobia. Ahora bien, la neofobia parece tener una excepción: ¡los alimentos dulces! Aunque hay estudios que señalan que la neofobia es hereditaria, la actitud de los padres es muy importante.
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| Alimentación saludable (1ra parte) |
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Entender cómo se construyen los hábitos alimentarios es una tarea de todos en conjunto |
En condiciones normales un chico es capaz, desde el nacimiento, de regular su ingesta. Se rige por señales de hambre y saciedad, las cuales debemos respetar.
Intentar tomar el control del apetito (y de la saciedad) puede potenciar preferencias por los alimentos de alta densidad energética, limitar la variedad de alimentos aceptados por el niño y alterar la regulación de la ingesta.
Los chicos, con adecuado soporte de los adultos, saben cuánto necesitan comer. Es la única etapa en que comen cuando tienen hambre, no por placer.
Con el desarrollo adecuado de la conducta alimentaria aprenden a recibir la mayoría de los alimentos y crecen según su potencial genético, pues en general les gusta la alimentación y madurarán con ella como con cualquier otra actividad en sus vidas.
El chico mayor de seis meses tiene más regularidad en los horarios de alimentación y mayor intervalo entre los alimentos, está dispuesto a „explorar‰ la alimentación como una nueva experiencia (neofilia), pero al mismo tiempo puede tender a rechazar los alimentos nuevos (neofobia).
Los padres deben incluirlo progresivamente en los horarios de la familia y en la mesa, planeados de tal forma que llegue hambriento pero no desvanecido.
El „comer‰ debe ser un acto grato y una oportunidad para la educación en el ámbito familiar, en temas vinculados con la alimentación y hábitos relacionados con el cuidado de la salud. Y fundamentalmente un lugar de encuentro de toda la familia.
ALGUNOS TIPS:
• El hambre es una función fisiológica que está presente desde el nacimiento, el apetito se desarrollara con el correr del tiempo,
Organizar horarios regulares para las comidas, hacer placenteros los momentos de la alimentación, aumentar progresivamente la variedad de alimentos y hacerlo partícipe de los límites y expectativas sociales de la mesa familiar.
• Entre 1 a 5 años los niños están en un periodo de mucha inquietud/actividad motriz y aprendizaje, y algunas veces no tendrán interés en las comidas.
• Es importante tener un esquema regular de comidas (tres comidas principales al día y dos comidas ligeras.
Se le debe dar el tiempo prudencial para comer, y permitir que abandone la mesa cuando muestre que ya comió suficiente (no hacerlo comer cuando no tiene hambre).
Los niños necesitan cantidades muy pequeñas de alimentos.
• No dar líquidos en exceso, como jugos y leche, pues si se les ofrece en altas cantidades no tendrá hambre para los sólidos.
• Seguridad durante las comidas. Para evitar episodios de sofocación se debe acompañar a los chicos en las comidas y mantenerlos sentados mientras comen, pues la mayoría de estos episodios suceden si el niño se acuesta, juega o corre mientras come.
• Los alimentos sólidos se deben cortar en trozos pequeños.
• Se deben evitar alimentos que puedan sofocarlo, como maní o almendras, zanahorias crudas, confites de goma, y uvas.
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