Consiste
en cocinar, lentamente sobre el fuego, alimentos dentro
de un recipiente cerrado. Los guisos de hortalizas
variadas no necesitan que se añada demasiado
líquido, porque se cocinan en sus propios jugos.
Sólo un chorrito de aceite (de oliva o canola
preferentemente) e ir añadiendo agua o salsa
de tomates durante el proceso, para evitar que se
queme.
Los sabores de los ingredientes pasan al líquido
de la cocción y quedan mezclados entre sí,
debido a la cocción lenta.
Al mantener la olla tapada favorece que las hortalizas
formen vapor y ayude a la cocción.
Este tipo de cocción es muy saludable al cocinarse
con sus propios líquidos y vapores.
El hecho de mantener el fuego muy lento, hará
que la comida no se queme. Las hortalizas pierden
su textura quedando blandas y fácilmente digeribles.
Una vez terminado el plato sus líquidos quedarán
reducidos a una salsa ligera, siendo una parte importante
del plato al igual que las hortalizas.
Los guisos pueden ser vegetarianos, sólo de
verduras o se puede agregar legumbres como lentejas,
porotos, garbanzos (ya sea secos o en lata) o cereales
como arroz o fideos. Si se decide agregar carne debe
ser magra (sin grasa) o pollo sin piel.
Debido a la cocción lenta y larga de los guisos
no es recomendable utilizar verduras blandas, como
las espinacas o acelgas.
Pueden incluirse elementos destinados a perfumar el
plato como hortalizas aromáticas finamente
picadas, cebollas o zanahorias. Estos ingredientes
pueden utilizarse solos o combinados entre sí.
Una salsa de tomate puede ser una base perfecta para
las hortalizas. Apenas un poco de azúcar o
zanahoria picada ayuda a contrarrestar la acidez del
tomate.
Las verduras deben añadirse por orden, según
su dureza, para que se cocinen a la vez. Lo ideal
es usar una olla tipo Essen, que permite una cocción
pareja y no se pega. De lo contrario una olla con
tapa o un wok para preparar la salsa base, que debe
ser suave en sus ingredientes, con muy poco aceite,
un toque de sabor con los condimentos y especies.
Básicamente se usan cebollas, tomate y jugo
de zanahoria, que le aporta un toque original, corta
la acidez del tomate y brinda muchos nutrientes. Para
que los guisos salgan ricos, es importante que sean
jugosos. Se deben ir agregando agua hirviendo si se
va espesando, lo importante es que siempre quede jugoso.
Es mejor no agregar cubos de caldos industriales.
Se puede incorporar papa, batata o zapallo, cortados
en pequeños cubos. Es conveniente no cocinar
las papas juntamente con la mezcla, porque elimina
mucho almidón. Lo ideal es cortarlas, siempre
medianas a grandes (porque chiquititas se hacen puré)
y cocinarlas en agua hirviendo en un primer hervor
nada más. Cuando la mezcla está lista,
se deben agregar las papas. El fuego debe ser siempre
lento, se puede colocar la olla arriba de un tostador.
Revolver siempre con cuchara de madera y cada tanto.
Conclusiones
Este tipo de comida no requiere una laboriosa preparación,
son fáciles y rápidos de elaborar, además
de ser una manera ingeniosa para que lo niños
coman verduras, legumbres y cereales. Es muy saludable
su forma de cocción con bajo aporte de grasas.
La combinación de verduras, cereales y legumbres
convierten estos platos en un alimento muy completo
desde el punto de vista nutricional. Además
la posibilidad de combinar ingredientes es muy amplia.
Dra. Silvina Cuartas
Médica Pediatra |