Inicialmente
los mocos suelen ser transparentes como agua,
casi cristalinos, pero con los días pueden
espesarse, se opacan tornándose blanquecinos.
Si se desarrollan bacterias cambian a amarillos/verdosos,
se endurecen y es más difícil que
puedan eliminarse. La nariz hasta los bronquios
más finos, están tapizados por
células que cuentan con dos herramientas para
“frenar” las agresiones físicas
(frío - humedad), químicas (humo- hollín)
o biológicas (virus- bacterias- hongos). Las
cilias ( “pelitos” ubicados en la superficie
celular) al moverse barren la mucosidad
en dirección a la garganta para facilitar su
eliminación. Los chicos alérgicos habitualmente
tienen una producción exagerada de mocos, por
lo general acuosos, se producen sin
ningún estímulo aparente y los
perjudica porque tienden a responder en forma
excesiva y amplificada, “siempre andan
moqueando”.
“SINTOMAS Y/O MOLESTIAS...”
Los mocos en los chicos, sobre todo en los más
pequeños que van a guardería o a jardín,
son una constante. ¿Por qué? Porque
están haciendo su “experiencia
de inmunidad” al contactarse con muchos de los
virus que existen en el día a día
con sus compañeros. No debe alarmarnos, pero
tengamos en cuenta que pueden causar molestias
como: tener muy mal aliento, inapetencia y hasta vómitos.
Pueden también dificultar la respiración,
interrumpir el sueño y “alterar
el ritmo y el humor del chico y de toda la familia”...
Pero sin duda alguna, la complicación
más temida y la menos frecuente, es el de la
sobreinfección bacteriana de los mocos,
que puede dar origen a cuadros de otitis,
sinusitis, bronquitis, y rara vez neumonía.
En todos estos casos están indicados los antibióticos
que rápidamente resuelven la situación.
OPCIONES PARA AYUDAR
Es imposible evitar que los chicos tengan mocos
o eliminarlos “a voluntad”. Pero
sabemos que existen estrategias para “ayudar
a pasarla mejor”:
* Baños de vapor, práctica muy popular
entre padres e hijos, consiste en permanecer con el
chico en una atmósfera húmeda
y calentita para que los mocos se disuelvan
y facilitar su eliminación. Son
muy beneficiosos y aconsejamos hacerlos con
frecuencia y por un lapso breve de tiempo: “cortitos
y seguidos”.
* Las nebulizaciones son otra opción
para “derretir” y deshacerse más
fácilmente de los mocos. Hacerlas con
solución fisiológica y sólo cuando
los chicos “lo permiten” ¡la
mayoría se resisten heroicamente!
* Los aspiradores nasales ayudan a extraer los
mocos más “superficiales” de la
nariz, son “torturantes” y
en algunos casos lastiman el interior de las fosas
nasales.
* Los jarabes mucolíticos, hay muchos
y de todas las marcas y sabores, tienen poca acción
real y actúan más como “tranquilizadores
de los padres” que ayudando a aliviar al chico
(efecto placebo).
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