Científicos de la Universidad
de Standford lograron por primera vez activar óvulos
de ratón en sus primeras etapas de desarrollo
completando su total madurez. A su vez, en un experimento
paralelo, replicaron este hallazgo con éxito
en la maduración de óvulos in vitro
de pacientes oncológicas.
Desde el punto de vista de la medicina reproductiva
humana se trata de un gran paso. Desarrollada en
su aplicación clínica promete ofrecer
más opciones a mujeres con ciertas patologías
específicas de infertilidad. El uso de estimulación
ovárica para lograr que óvulos inmaduros
se desarrollen hasta alcanzar un estado en el que
puedan ser fertilizados ya es una práctica
común. La novedad radica en que hoy
estas técnicas sólo funcionan en óvulos
que están comparativamente en una fase mucho
más avanzada de su desarrollo. El estudio
demostró que es posible estimular gametos
en etapas bien tempranas -dónde estos existen
en abundancia- y aún así, lograr su
maduración completa. Más óvulos
y de mejor calidad significará aumentar las
probabilidades de embarazo en mujeres infértiles
o edad más avanzada.
La “activación in vitro” (IVA),
denominación que le diera la Dra. Jing Li,
autora principal de la investigación, podría
ser utilizada para el tratamiento de la infertilidad
femenina, en particular en las patologías
en las que el suministro de óvulos disponibles
está disminuido o limitado. La falla ovárica
prematura es una de estas patologías, presente
en 1 de cada 100 mujeres de menos de 40 años.
Hoy recurrimos a la donación de óvulos
para posibilitar un embarazo en una mujer con esta
disminución temprana de la fertilidad.
Este grupo de mujeres podría beneficiarse
con el desarrollo de esta técnica y también
podría ser una salida para aquellas mujeres
con cáncer que deban someterse a terapias
(quimioterapia, radioterapia) que ponen en juego
su fertilidad futura.
En qué consiste la investigación
Los óvulos sin madurar se encuentran dentro
de estructuras celulares conocidas como “folículos
ováricos”. Los folículos
se forman en el feto femenino a partir del cuarto
mes de gestación alcanzando su cantidad máxima
en el sexto mes de vida intrauterina con poco más
de 6 millones. Al nacer, su cantidad se habrá
reducido a poco menos de la mitad, continuando la
tendencia decreciente ubicándose en menos
de 1000 con la menopausia. Cada mujer irá
perdiendo folículos a diferentes ritmos dependiendo
de su genética y factores ambientales.
Los folículos en su fase primaria de
desarrollo se conocen como “primordiales”.
La mayoría de ellos permanecen latentes,
activándose a razón de 1000
folículos primordiales por mes. Alcanzada
la pubertad, entre 20 y 30 folículos de tamaño
medio están presentes en el inicio de cada
ciclo menstrual y, por lo general, sólo un
folículo completa su desarrollo y da lugar
a un óvulo maduro. Los actuales tratamientos
de fertilidad se concentran en el comparativamente
pequeño número de folículos
ováricos de medio tamaño que se encuentras
en la última fase de su desarrollo.
Una enzima conocida como “PTEN” es la
responsable por mantener a los folículos
en su fase temprana inactivos hasta que estén
listos para ser activados. En el estudio, los investigadores
bañaron a cada par de ovarios de ratones
de tres días de edad en una sustancia que
elimina el efecto de frenado de la PTEN, junto con
una segunda sustancia, “740Y-P”, para
activar los folículos inactivos. Luego de
dos días, se observaron los primeros signos
de activación en la mayoría de los
folículos en los ovarios tratados.
Estos ovarios fueron trasplantados en ratones adultos
y se les aplicó hormona folículo estimulante
(FSH). Si bien la FSH estimula la maduración
de óvulos, no puede activar folículos
inactivos. Después de dos semanas, los ovarios
tratados con el bloqueador de PTEN y 740Y-P estaban
visiblemente más grandes y más de
tres veces más pesado que los ovarios no
tratados.
Los ovarios tratados poseían hasta seis veces
más folículos en etapas avanzadas
de desarrollo y en gran porcentaje contenían
óvulos que habían alcanzado su madurez
completa. Los óvulos maduros fueron recogidos
y fertilizados. Los resultados fueron sorprendentes:
de 118 embriones transferidos a ratones subrogantes
20 resultaron en nacimientos sanos.
La maduración invitro de folículos
primordiales es un gran desafío que será
útil para la preservación de la fertilidad
humana tanto por motivos sociales como clínicos.
Quizás llegue el día en que sea una
práctica común, que siendo muy joven,
una mujer pueda optar por anticiparse y guardar
criopreservada una pequeña biopsia de su
ovario asegurándose óvulos en suficiente
cantidad y calidad para ser fertilizados el día
que lo desee o necesite.
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