| Pero
hay que tener en cuenta que la fiebre por sí
misma no es peligrosa, aunque la causa de la misma
pueda serlo. Aún las tan temidas convulsiones
febriles son, aunque desagradables y atemorizantes,
inocuas, ya que rara vez se repiten y a partir de
cierta edad desaparecen totalmente (las convulsiones
febriles no tienen causa neurológica, y no
dejan tampoco secuelas).
En cambio, la administración de antifebriles
puede causar problemas.
En primer lugar, se sabe que la aspirina
no debe ser usada como antifebril, especialmente en
niños menores de 2 años, ya que interactuando
con las infecciones virales (varicela, gripe o simples
resfríos) puede producir una enfermedad muy
grave que podría ser mortal: el síndrome
o enfermedad de Reye. Por lo mismo la aspirina HA
SIDO PROSCRIPTA como antifebril.
La dipirona debe utilizarse lo menos posible, ya que
podría producir, especialmente con su uso prolongado,
depresión de la médula ósea.
Los dos medicamentos aprobados para
ser usados como antifebriles son el paracetamol (llamado
también acetaminofen) y el ibuprofeno. Si bien
se conocen sus efectos y sus márgenes de seguridad
son bastante amplios, el exceso de paracetamol puede
producir toxicidad hepática severa. El ibuprofeno
ha sido aprobado por la Food and Drug Administration
sólo para ser usado en niños de más
de 6 meses.
En síntesis, los antifebriles
deben ser utilizados de manera racional, de modo de
no crear una situación paradojal donde el remedio
(el antifebril) sea peor que la enfermedad (la fiebre)
o en todo caso, inadecuado (si la verdadera enfermedad
es una fobia).
Dr. Osvaldo Stoliar
Médico pediatra
ostoliar@intramed.net.ar |