| El
estreptococo del grupo B (Streptococcus agalactiae)
o beta hemolítico es una bacteria que puede
encontrarse en el aparato digestivo de los seres humanos.
En la mujer puede colonizar en la vagina o en la vejiga
urinaria, causando enfermedades severas a los recién
nacidos, con una mortalidad del 20 % en los bebés
infectados.
Se estima que entre un 40 y un 70 % de los hijos de
madres portadoras de EGB son capaces de adquirirlo,
lo que no necesariamente implica que enfermen, ya
que la bacteria puede quedar colonizada sin mayores
riesgos, pero dependiendo de la inmunidad fetal, la
virulencia y de otros factores, aún desconocidos,
entre el 1 y 2 % de esos niños la contraen.
La infección por estreptococo grupo B puede
provocar en el bebé septicemia (infección
en la sangre), neumonía (infección pulmonar),
meningitis (infección del cerebro y sus cubiertas),
o a largo plazo osteoartritis (infección de
hueso o articulaciones). También puede dejar
otras secuelas tales como ceguera, sordera, retardo
mental y parálisis cerebral. Las consecuencias
físicas y neurológicas son irreparables.
Con un diagnóstico correcto y un tratamiento
adecuado los riesgos de complicaciones disminuyen.
Según las pautas del Centro de Control y la
Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados
Unidos y del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos
hay dos métodos que sirven para prevenir hasta
un 86 % de los casos de infecciones en bebés
recién nacidos. El primero consiste en la extracción
de flujo vaginal del introito y de la región
anal, que se recomienda efectuarlo entre las semanas
35 a 37. El segundo método evalúa los
factores de riesgo en la mujer embarazada, tales como
fiebre de más de 38ē C durante el parto, rotura
de membranas de más de 18 horas y embarazos
de menos de 35 semanas. En estos casos se las trata
con antibióticos por vía intravenosa.
Sin embargo, posteriores estudios demostraron que
el método de cultivo es más efectivo
ya que reduce en un 86 % la incidencia de un primer
brote de la enfermedad contra un 69 % de efectividad
en la evaluación de los factores de riesgo.
En el caso de un cultivo positivo, debe realizarse
un tratamiento antibiótico durante el día
del parto, no antes porque el germen vuelve a colonizar
la vagina. Se aplican por vía endovenosa antibióticos
con penicilina, ampicilina, eritromicina o clindamicina
y se administran en el momento de la internación,
repitiéndose cada 4 a 6 horas, de acuerdo al
medicamento elegido. Es importante aclarar que no
todo recién nacido que esté en contacto
con esta bacteria desarrolla la enfermedad, ya que
solamente entre un 1 y 2% de los niños de madres
con cultivos positivos pueden presentar una septicemia
en el post parto y aún así ésta
puede ser tratada y curada.
Si bien en nuestro país las normativas del
Ministerio de Salud contemplan solamente la evaluación
de los factores de riesgo, y en ese caso la aplicación
de los métodos antibióticos mencionados,
se han presentado diversos proyectos de ley tendientes
a la implementación obligatoria del examen
de cultivo, ya que en muchos casos las embarazadas
no presentaron ningún síntoma y como
consecuencia no se pudo evitar el contagio. El estudio
para detectar la bacteria del estreptococo B es muy
sencillo y su costo es de aproximadamente 20 pesos.
En algunos países como Estados Unidos y España
es un examen de rutina ya que permite alertar a los
médicos de su presencia, y en ese caso proceder
para que no enferme a los bebés recién
nacidos.
Lo importante es PREVENIR para no sufrir alguna de
las consecuencias mencionadas, ya que nadie está
exento de contraer la bacteria del estreptococo B.
Además es necesario recordar que la mujer embarazada
podría estar infectada y no tener síntomas,
y a la vez infectar a su hijo en el momento de nacer,
ya sea por parto natural o por cesárea. ¿Por
qué no evitar, entonces, posibles problemas
fatales, si la forma de hacerlo es muy sencilla? Lo
ideal es consultar con el obstetra de confianza, esperando
que esté bien actualizado sobre el tema.
Informe
especial realizado por
• Gabriela Nicolari •
Periodista |