Desde
el año 1991 se conoce que el aporte de ácido
fólico antes del embarazo y durante las primeras
etapas de gestación se asocia con la reducción
del riesgo de aparición de defectos del tubo
neural en los recién nacidos. “Los Defectos
del Tubo Neural (DTN) incluyen un gran número
de malformaciones congénitas producidas cuando
el tubo neural abierto, propio de las etapas incipientes
del desarrollo del embrión humano, no se cierra.
El cierre normal ocurre alrededor del día 28
del desarrollo del embrión. Dichos defectos
pueden abarcar desde una abertura pequeña en
el conducto vertebral posterior, que no presenta ninguna
complicación, usualmente de carácter
subclínico, hasta la falta de cierre de todo
el tubo, que produce el tipo más grave de defecto,
la craneorraquisquisis,” explica el Dr. David
Fusaro, médico ginecólogo, director
médico del Instituto Ginecológico de
Buenos Aires.
México, ocupa el 1er lugar mundial con 60.000
casos años de niños que nacen con DTN,
El Programa Mexicano de Registro y Vigilancia Epidemiológica
de Malformaciones Congénitas Extremas (RYVEMCE)
es un registro de índole hospitalaria que cubre
cerca de 3,5% de los 1.715.000 nacimientos producidos
en México.
En América Latina se estiman 215.000 nacimientos
por año con DTN, son los que relevó
una de las únicas fuentes de estadísticas,
un estudio hospitalario denominado Estudio Colaborativo
Latinoamericano de malformaciones congénitas
(ECLAMC) que funciona desde 1967. Este registro abarca
hospitales distribuidos por todos los países
sudamericanos y forma parte del Centro Internacional
de Intercambio de Información sobre Sistemas
de Vigilancia de los Defectos Congénitos.
España, con una natalidad de 492.527 niños
año, ocupa el primer puesto de niños
nacidos con DTN de países europeos con 492
casos al año. “La mitad de los casos
españoles, manifiestan problemas de espina
bífida, siendo España es el segundo
país de Europa con mas afectados de espina
bífida”. Juan Perez, Presidente de la
Federación Española de asociaciones
de espina bífida.
Fuente: (Fuente “Asociación de Espina
Bífida Miel que vino del cielo A.C.”
al 5769 61 72.).
Un estudio publicado en The Lancet (Medical Research
Counsil Vitamin study Teasearch Group. Prevention
opf neural tube defects. Results of the medical research
council vitamina study. Lancet 1991; 338:131-137)
comprueba que la suplementación de 4 mg de
ácido fólico por día durante
6 semanas previas a la concepción y a lo largo
del primer trimestre de embarazo, puede evitar los
problemas de Defectos de Tubo Neural, en el 85 % de
los casos de primera vez y el 72 % en los casos de
recurrencia (mujeres que ya han tenido un hijo con
problemas de DTN).
Tasas de defectos del tubo neural que aparecen
en el ECLAMC y el RYVEMCE que fueron publicados
en el Informe de 1997 del Centro de Intercambio
de Información, correspondientes a períodos
de 5 años y al año más reciente
para el que se dispone de datos completos. Las tasas
indican casos por 10 mil nacidos vivos.

En Colombia, en 1993, un estudio basado en 10.000
nacidos vivos en un solo hospital reveló
una tasa de defectos del tubo neural de 13 por 10.000.
FUENTE: Congenital Malformations Worldwide: A report
from The International
Clearinghouse for Birth Defects Monitoring Systems.
International Centre for
Birth Defects, Italy. 1997.Desde el año 1991
se conoce que el aporte de ácido fólico
antes del embarazo y durante las primeras etapas
de gestación se asocia con la reducción
del riesgo de aparición de defectos del tubo
neural en los recién nacidos. “Los
Defectos del Tubo Neural (DTN) incluyen un gran
número de malformaciones congénitas
producidas cuando el tubo neural abierto, propio
de las etapas incipientes del desarrollo del embrión
humano, no se cierra. El cierre normal ocurre alrededor
del día 28 del desarrollo del embrión.
Dichos defectos pueden abarcar desde una abertura
pequeña en el conducto vertebral posterior,
que no presenta ninguna complicación, usualmente
de carácter subclínico, hasta la falta
de cierre de todo el tubo, que produce el tipo más
grave de defecto, la craneorraquisquisis,”
explica el Dr. David Fusaro, médico ginecólogo,
director médico del Instituto Ginecológico
de Buenos Aires.
Los estudios sugieren un mecanismo por el cual la
deficiencia de folato podría ocasionar defectos
del tubo neural, de allí la importancia de
consumir ácido fólico previo al embarazo
ya que el consumo de este suplemento podría
evitar estas complicaciones.
“La gravedad de los defectos del tubo neural
varía, lo cual hace que casi todos los casos
sean únicos desde el punto de vista clínico.
Cerca de la mitad de los casos de defectos del tubo
neural corresponden a anencefalia, es decir, la
ausencia o desarrollo deficiente de una parte importante
de la bóveda craneal. Los lactantes con anencefalia
nacen muertos o viven muy poco.
La otra mitad de los casos de defectos del tubo
neural corresponden a los que se producen a lo largo
de dicho tubo, yendo desde la parte superior del
mismo (donde se desarrollan los huesos craneales,
dando lugar a defectos como el encefalocele) hasta
el conducto raquídeo (donde se produce la
espina bífida, que puede asumir la forma
de defectos leves que afectan a una vértebra,
hasta espinas con aberturas muy grandes, con todos
o casi todos los arcos vertebrales abiertos).
La aparición de espina bífida, por
lo general, se traduce en un alto grado de deficiencia
y discapacidad para la persona afectada. El defecto
primario desencadena una secuencia de hechos anteriores
al nacimiento que da como resultado una disminución
grave del alcance normal de las funciones que dependen
del sistema nervioso central. Incluso en los casos
más leves, y con una reparación quirúrgica
muy temprana del defecto primario, las discapacidades
graves son de esperar. Si bien contamos con abundante
información sobre la clasificación
de los defectos del tubo neural y sus consecuencias
clínicas, es poco lo que sabemos sobre las
razones por las que dicho tubo no se cierra”,
cerró el Dr. Fusaro.
Mayor información:
Giovanna D’Amario
gdamario@diluccacomunicacion.com
Di Lucca Comunicación
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