Sexualidad en el embarazo
Puede una pareja disfrutar plenamente del sexo cuando la mujer está embarazada. Es un impedimento la panza para hacer el amor? Se puede lastimar al bebé?
Estas y muchas otras preguntas se formula una pareja cuando está esperando un bebé.
Estas dudas no se atreven a planteárselas al obstetra.
Al visitarlo el médico seguramente controlará tu peso, la presión arterial; preguntará si hubo náuseas y/o vómitos. Recomendará los análisis para realizarte pero es muy difícil que pregunte sobre tu sexualidad. Y vos como mujer o aunque vayas con tu pareja, por pudor o vaya a saber por qué, tampoco preguntan.
Ante todo tenés que saber que cada persona vive su sexualidad de manera diferente y que el embarazo potencia todo aquello que era habitual en la vida de la pareja. Con estas palabras, lo que quiero expresar es que si el sexo ocupó un lugar preferencial en la pareja antes de estar embarazados, durante el embarazo seguramente seguirá siendo del mismo modo y la mujer se sentirá aún más sexy y con más deseos de hacer el amor.
En otros casos, si la pareja disfrutó con otras actividades mucho más que con buscar el momento para tener relaciones sexuales, es un hecho que continuará encontrando en otras cosas más placer que haciendo el amor.
En principio cabe destacar que el deseo sexual y el goce varían mucho en los meses de embarazo. Durante el primer trimestre y debido a los malestares, náuseas y grandes cambios hormonales que se producen en la mujer, el interés sexual sufre una declinación. En el segundo trimestre generalmente existe un incremento de dicho deseo y en el tercer trimestre, muchas veces ocurre que debido a los movimientos del bebé o a la panza más pronunciada, o por su peso, el deseo vuelve a decaer.
Pero cada embarazada es un ser único y en cada trimestre pueden ocurrirle cosas diferentes, tanto a ella como a su entorno.
Puede suceder que cuando una mujer embarazada tiene relaciones sexuales, lo encuentra mucho más agradable y satisfactorio que antes de haber quedado embarazada.
Hace muchos años… o quizás no tantos, se creía que una mujer embarazada no tenía derecho al sexo.
Como si la maternidad y el goce sexual no fueran compatibles.
Cuando la mujer estaba esperando un hijo dejaba de lado su atractivo sexual para convertirse más o menos en una santa.
Aún hoy existe el mito que durante el acto sexual se le puede llegar a hacer algún daño al bebé. Estas afirmaciones son totalmente falsas y salvo prescripción médica, se puede tener sexo y gozar plenamente de él hasta poco antes del momento del nacimiento.
Una buena sexualidad en esta etapa es sumamente importante para el entendimiento de la pareja, así también como para la autoestima de sus integrantes. Esto ayuda a que el hombre no se sienta desplazado.
Es importante entender que no tiene que existir un cambio radical entre una mujer con características propias y la que pronto se convertirá en madre.
Por supuesto que la maternidad cambia la vida de la pareja y en especial la de la mujer, pero esto no significa que ella deba convertirse en una persona totalmente diferente .
A todos los seres humanos nos cuesta aceptar la sexualidad de nuestros padres y algunos hombres pueden hasta sentir culpa por tener relaciones con una madre. Pero es la mujer quien debe darle confianza y hacerle entender que ella sigue siendo también mujer.
Lic. Beatriz Goldberg
Psicóloga
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