Los
miedos y la ansiedad son lo mismo?
Todos sentimos miedo alguna vez y nos asustamos
ante un ruido muy fuerte, un trueno, un relámpago. Seguramente
ante uno de estos sucesos sentiste que tu corazón latía
más fuerte, o te transpiraron las manos alguna vez cuando
la maestra te llamó para dar una lección.
Todos sentimos miedo alguna vez y en ciertos casos el temor funciona
como una alarma que nos ayuda a mantenernos a salvo. El miedo a
que nos vaya mal en un examen puede hacer que nos preparemos más.
Los niños pueden sentirse ansiosos por diferentes razones
y hasta en algunos casos es saludable, ya que los protege de correr
riesgos innecesarios.
Si la ansiedad se intensifica y comienza a interferir en el desempeño
escolar o en las relaciones con sus pares, es probable que se necesite
consultar a un profesional.
Qué pasa cuando estamos asustados?
Ante este sentimiento el corazón empieza a latir más
fuerte y la respiración se acelera. El cuerpo reacciona ante
el miedo y nos prepara para resistir o huir. Esto sucede desde siempre.
A fin de prepararse para una de estas opciones, el organismo realiza
una serie de pasos de forma automática. Los latidos aumentan
para bombear más sangre a los músculos y al cerebro.
Los pulmones toman aire más rápidamente para proporcionar
oxígeno al cuerpo. Las pupilas se dilatan y los sistemas
digestivo y urinario comienzan a trabajar más despacio para
no quitar atención y poder concentrarse en la acción.
Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una emoción básica que experimentan
todos los seres humanos. Suele aparecer como una respuesta normal
ante un peligro o amenaza.
Nuestro cuerpo toma la decisión de huir o resistir sólo
cuando hay algo que temer. Pero si esto ocurre sin un motivo, o
cuando no haya nada que provoque miedo, nos encontramos frente a
lo que se conoce como ansiedad.
Cuando los niños están tan asustados, preocupados
o intranquilos; no pueden desempeñar sus tareas habituales
(asistir a la escuela, a cumpleaños, hacer amigos, etc.)
nos encontramos probablemente frente a lo que se conoce con el nombre
de
Trastornos de ansiedad.
Todos sentimos ansiedad en diferentes momentos en respuesta al estrés.
Es absolutamente normal tener sentimientos de ansiedad ante determinadas
situaciones y edades (miedo a la oscuridad, a los monstruos, a caerse
de la bici, al tobogán, etc.).
Otras veces estos sentimientos aparecen ante situaciones sociales
y de evaluación (dar exámenes, conocer gente, ser
objeto de una broma, etc.).
Con el tiempo los niños comprenden que los monstruos no existen,
que los exámenes se aprueban estudiando y cómo responder
a una broma.
A veces la ansiedad interfiere negativamente con las cosas que se
deben hacer (aprender, descansar, hacer amigos).
Si la ansiedad es intensa y aparece muy a menudo, llegando a producir
un malestar significativo, impidiendo realizar las cosas, es un
indicador para tener cuenta.
En algunos niños los sentimientos de ansiedad y preocupación
pueden aparecer en cualquier momento y en otros, en determinadas
ocasiones.
Los trastornos de ansiedad se encuentran entre los problemas emocionales
más frecuentes de la niñez y la adolescencia.
Niños Ansiosos: Cómo los reconocemos?
Los niños ansiosos se ponen tensos, algunas veces pueden
buscar reafirmación constante y sus preocupaciones pueden
interferir significativamente en sus actividades. Otras veces la
ansiedad se esconde y vemos niños quietos, conformistas deseosos
de complacer al otro y muy sobreexigidos por temor a equivocarse.
La intervención temprana puede prevenir dificultades futuras
(pérdida de amistades, fracaso escolar, baja autoestima,
etc.).
Si ustedes mamá, papá, observan en su hijo:
• Pensamientos constantes y miedo por su seguridad y la
de sus padres o cuidadores.
• Negativa a ir a la escuela.
• Quejas frecuentes de dolores y malestares físicos.
• Preocupaciones exageradas a la hora de alejarse del hogar
o del cuidado de sus padres o cuidadores.
• Dificultades para dormir.
• Baja autoestima.
• Muy preocupados por cosas que aún no sucedieron.
• Preocupaciones constantes acerca de su rendimiento.
• Dificultades para hablar en voz alta en clase, mantener
conversaciones, hacer y conservar amigos, dar exámenes, participar
en actividades en las que se evalúa su rendimiento (educación
física, música), etc…
Estos hechos son el aviso para considerar la evaluación de
un profesional de la salud. La ansiedad puede tratarse y enfrentarse.
El 90 % de las personas que se tratan se recuperan por completo.
Los tratamientos para los trastornos de ansiedad comprenden terapia
cognitiva comportamental (los niños aprenden a enfrentarse
con los temores, modificando la manera en que piensan y cómo
se comportan), orientación a padres y en algunos casos, tratamiento
farmacológico.
Qué puedo hacer para ayudarlo?
• A veces en la tendencia de hacer que nuestros hijos no sufran
resulta tentador ayudarlos a evitar esas situaciones o actividades
que los angustian. Esto contribuye a aumentar la angustia. Aliéntelo
a revisar sus temores y connote positivamente sus intentos de solución.
• Los adultos somos modelos de nuestros hijos, ellos nos imitan.
Cuando necesitan responder a una situación particular nos
miran o recuerdan lo que nosotros hacemos. Transfórmese en
un modelo para su hijo.
• Muchas de estas angustias y temores parten de las propias
ideas que los niños tienen de sí mismos. Puede ayudarlos
a darse cuenta cómo estos pensamientos negativos interfieren
en sus rendimientos. Por ejemplo, podría preguntarle ¿Cómo
podés saber lo que piensan de vos si no se lo preguntás?.
Alentarlo a tener ideas más objetivas que sustituyan estos
pensamientos negativos.
Cuándo debo buscar ayuda?
Como dije antes, es normal que los niños sientan angustia
de vez en cuando. Si la ansiedad se intensifica y comienza a interferir
en su desenvolvimiento escolar, con sus amigos y o familiares es
probable que necesite ayuda profesional.
Las investigaciones indican que los tratamientos efectuados en niños
con ansiedad resultan muy eficaces.
Lic. Martha Trica
Psicóloga
|
|