Qué
es la dermatitis atópica o eczema infantil?
La dermatitis atópica (o alérgica) es una
afección de la piel muy común en niños menores
de 12 años. Se trata de una reacción exagerada del
sistema inmunológico de la piel, en respuesta a factores
emocionales y ambientales.
Es un desorden inflamatorio de la piel, común, crónico
y recurrente, caracterizado por enrojecimiento, descamación
y prurito intenso (áreas secas y escamosas de la piel que
generan picazón). La enfermedad tiene una predisposición
genética y comienza con frecuencia en la lactancia, en los
primeros 2 a 3 meses de vida. Las primeras lesiones son placas o
áreas de enrojecimiento en las mejillas, cuello, muñecas
y superficies extensoras de las extremidades. La localización
típica en los pliegues o zonas de flexión es de aparición
más tardía.
Es una dermatitis intensamente pruriginosa que puede generar lesiones
por rascado e infección secundaria. Muestra una tendencia
a la remisión entre los 3 a 5 años; en otros casos
puede persistir en forma leve o moderada detrás de las orejas,
cara o cuello. A medida que aumenta la edad del paciente hay una
tendencia a la sequedad y engrosamiento de la piel de las áreas
afectadas.
El diagnóstico se basa en las manifestaciones clínicas,
el prurito recurrente e intenso y los antecedentes familiares de
dermatitis, asma o rinitis alérgica. No existen exámenes
específicos para establecer el diagnóstico o determinar
la evolución. La piel de los pacientes atópicos tiende
al engrosamiento o liquenificación en respuesta a la irritación
o rascado crónico, sequedad generalizada de la piel, aún
en áreas no afectadas.
En el lactante se inicia en forma característica en las mejillas
con un discreto enrojecimiento simétrico, se asocia con descamación
fina y pequeñas fisuras superficiales. El cuero cabelludo
suele presentar descamación desde el nacimiento con escamas
gruesas de tipo seborreico, otras veces como polvillo o escamas
adherentes, que pueden tener o no base eritematosa.
¿ Cómo se trata la dermatitis atópica
?
No existe un tratamiento específico, sino curar el brote
agudo y prevenir futuros brotes. El pediatra guiará el control
de cada caso, según su criterio con humectantes y anti alérgicos
en caso de prurito intenso. Los corticoides tópicos de baja
potencia, ayudan a reducir la inflamación, se usan cantidades
pequeñas bien esparcidas, ante determinadas lesiones. Es
importante tener en cuenta que las infecciones secundarias de las
lesiones son frecuentes y en esos casos se considerarán cremas
o pomadas con antibióticos. La mayoría de los niños
con dermatitis atópica curan antes de la adultez.
¿ Cómo mejorar la piel del niño ?
Mantener la piel húmeda con crema y emolientes cada día.
Limitar el uso de sustancias excesivo dérmicas (jabones y
champúes). Utilizar jabones suaves y evitar el agua muy caliente.
Secar al niño con una toalla suave sin raspar demasiado la
piel.
Aplicar un humectante a los pocos minutos de finalizar el baño,
para “atrapar” la humedad.
Mantener bien cortas las uñas del niño para disminuir
las lesiones por rascado. Quitar las etiquetas de las prendas para
prevenir la irritación en áreas como el cuello.
Se debe evitar la sudoración intensa, las temperaturas extremas
y los cambios bruscos de temperatura. Se recomienda el uso de prendas
de puro algodón, holgadas, y evitar el contacto directo de
la piel con la lana, materiales ásperos o fibrosos. Si el
adulto viste ropa de lana se recomienda colocar algún objeto
de algodón sobre el hombro cuando carga al niño.
De ser posible eliminar las alfombras e intentar que el cuarto donde
duerme el niño no sea muy caluroso. Se puede recurrir a los
vaporizadores para mantener húmedo el ambiente.
Se recomienda ventilar el dormitorio y no tener animales domésticos
ni plantas en su interior.
Evitar la exposición al frío seco y al viento.
Dra. Silvina Cuartas
Médica pediatra
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