Rubéola ¿Qué debemos saber?
La rubéola es una enfermedad viral, que se transmite por la gotitas de saliva, al hablar, toser, estornudar o tocando objetos contaminados con secreciones (vasos, pañuelos, manos, etc).
Aproximadamente la mitad de las personas que padecen rubéola no presentan síntomas, igualmente la transmiten y pueden contagiar. La sintomatología que puede aparecer, suele confundirse con un cuadro gripal. Consiste en malestar general, fiebre poco intensa o febrícula, inflamación dolorosa de los ganglios del cuello, de la nuca y retroauriculares, dolores en las articulaciones, dolor de garganta, enrojecimiento de los ojos, además de una erupción rosada tenue, que dura 3 días aproximadamente, se extiende en forma descendente a todo el cuerpo y en algunos pacientes puede producir picazón.
La rubéola es una enfermedad de poca gravedad (que afecta generalmente a los niños). Si una mujer embarazada contrae rubéola, especialmente en el primer trimestre de embarazo, supone una gran amenaza, dado que pueden aparecer malformaciones en el feto, cuadro que se denomina “rubéola congénita”.
Diagnóstico:
El diagnóstico de la rubéola es difícil ya que las erupciones en la piel suelen ser poco intensas y de escasa duración. Se puede conocer mediante un análisis de sangre si la persona ya ha padecido la enfermedad y por tanto es immune.
Tratamiento:
No existe un tratamiento específico para la rubéola. Se trata simplemente de disminuir la fiebre y el malestar general. Se recomienda reposo y el aislamiento del paciente para evitar nuevos contagios.
Prevención:
La vacunación es la única forma de prevenir la rubéola y sobre todo la aparición del síndrome de rubéola congénita.
Para los niños la vacuna contra la rubéola está contenida en la vacuna triple viral que se aplica al año de vida y al ingreso escolar. Durante el año 2006 se produjo una campaña de vacunación masiva que incluyó a mujeres entre 15 y 39 años de edad y durante el 2008 se vacunó a varones menores de 40 años. Independientemente de que hubiesen sido vacunados o padecido la enfermedad. La vacuna es segura y fácil de aplicar.
La mujer embarazada no puede recibir la vacuna, deberá vacunarse inmediatamente después del parto o inmediatamente después, en caso de pérdida del embarazo.
Si una mujer desea embarazarse es importante que sepa si posee anticuerpos protectores, o sea si ya ha estado en contacto con el virus de la rubéola. Si no posee anticuerpos protectores, podría optar por vacunarse, pero deberá esperar un mínimo de 3 meses para quedar embarazada.
Conclusiones:
* La rubéola es una enfermedad leve, cuyo principal riesgo médico es la infección de una mujer embarazada, dado que la puede transmitir al feto en desarrollo, lo que puede provocar el “síndrome de rubéola congénita”
* En la actualidad, debido a los programas de vacunación sistemática de la población infantil, hay muchos menos casos de rubéola y de rubéola congénita.
* Las mujeres embarazadas que no son inmunes a la rubéola deben evitar tener contacto con personas qué estén que cursando un cuadro de rubéola y vacunarse tras el parto para generar inmunidad en futuros embarazos.
* La vacunación es la única forma de prevenir la rubéola. La vacuna se aplica a los 12 meses de edad como parte de la vacuna triple (que protege de las paperas, el sarampión y la rubéola) y la segunda dosis de esta vacuna se repite a los seis años (ingreso escolar).
Dra. Silvina Cuartas
Médica Pediatra |
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