Celos entre hermanos. Son normales... Cómo manejarlos?
Los dientes apretados y el dedo índice apuntando directo al ojito del nuevo integrante de la familia. Justo cuando todo era tan perfecto llegó el nuevo bebé y no queda otra que compartir todo, todo…en especial el amor de los papás. Los celos aparecen siempre y entran a formar parte de todos los nuevos acontecimientos que ocurren con la llegada de un hermano.
Es importante saber cómo manejarlos para que nadie sufra más de la cuenta. Estos celos se dan a cualquier edad. La “rivalidad fraterna” es perfectamente normal debido a que los chicos siempre sienten temor de perder el amor de los padres Claro que lo mejor es que el niño que siente celos pueda expresar eso que le ocurre: exteriorizarlo, decirlo a través de hechos o con palabras. A partir de esto lo fundamental es ver cómo se comportan los padres con lo que el chico dice o hace. Si lo contienen, le enseñan a compartir, le demuestran que aunque haya llegado otro hermanito a la casa, el amor que ellos sienten hacia él no va a cambiar.
Es bueno que los padres que están esperando otro hijo observen si el mayorcito manifiesta de alguna manera lo que le sucede. Es sano que busquen una vía de comunicación para que el pequeño exprese lo que le pasa o siente, para que la bronca no se transforme en un sentimiento más feo.
Celos y envidia:
Hay que saber diferenciar los celos de la envidia. Los primeros se pueden transformar en envidia si los sentimientos no se ponen en palabras o en acciones. El deseo de un celoso es ocupar el lugar del otro; tener lo que el otro tiene. Cuando el hermano mayor ve que la mamá y el papá están con el bebé; que lo esperan, con todo lo que esto implica; quieren ocupar ese lugar y hacen juegos regresivos, para colocarse allí.
A diferencia, la envidia tiene un quantum de agresión y de destrucción muy fuerte hacia el otro. El chico quiere ocupar ese lugar del bebé pero no quiere que el otro esté ni que exista. La envidia es un sentimiento mucho más violento y más patológico. Implica dañar a la otra persona. Ya no importa ocupar ese lugar, sino lo importante es sacar directamente al otro del marco. Se actúa contra el otro y no a favor de uno.
Por qué los celos se pueden transformar en envidia ? Uno de los motivos es que el chico no pueda expresar lo que siente, que no exista vía alguna de descarga y que toda esa agresión quede adentro y sobre todo que los padres no acepten la diferencia entre hermanos.
A todos por igual
Suele ser un lema entre los padres aquello de que “hay que querer a todos los hijos por igual, no hacer diferencias, darles lo mismo”. Algo ciertamente imposible y nada sano para la psiquis de los chicos. Es crucial saber respetar la individualidad de cada sujeto, de cada hermano. Si se respeta esa diferencia, si se acepta que el mayor es el mayor y que el menor es el menor…que son diferentes; que el deseo de tener un hijo tiene distintas características para cada uno; que no se les puede dar lo mismo a todos porque cada papá es un papá diferente para cada hijo (porque cada uno nació en momentos diferentes de su vida y fueron esperados de distintas maneras). En realidad se los está ayudando a tener su personalidad, su individualidad y que cada chico se sienta respetado en ese espacio y no quiera ocupar el espacio del otro.
En general los papás dicen: “todos tienen que ser iguales, tener lo mismo, por lo que debemos darles lo mismo”. Lo que genera esto es una “no diferenciación”. Como una masificación de los hermanos. Y ahí empiezan a pelearse, a discutir, a pegarse… porque necesitan DIFERENCIARSE. La mamá y el papá pueden querer a sus hijos de diferentes maneras, de acuerdo a afinidades según su sexo; de acuerdo a la edad; según al momento evolutivo.
No se aconseja festejarles los cumplaños juntos ni vestirlos de igual modo, porque de esta manera no se estarían respetando las diferencias.
Ley Pareja
El hijo mayor puede tener algo que el menor lo desea. Los padres suelen interceder para que el mayor, que entiende, lo entregue…Pero llega un momento que va a pensar: “este chiquito siempre me saca lo que yo tengo”.
A los chiquitos se les debe explicar que hay cosas que son del hermano mayor y cosas de él. Si se favorece siempre al más chico se lo hace débil, dado que no tiene que luchar para obtener lo que desea. De alguna manera se lo está subestimando y haciendo que aumente el resentimiento del más grande.
No debe retarse al mayor siempre al no querer darle algo que le pertenece a él. También se debe reprobar al más chico por querer siempre lo que tiene el mayor. A ambos se les debe enseñar que hay cosas que se pueden compartir y otras que no.
Y cuando están en el ring?
Qué sucede cuando los hermanos están en plena pelea?
Lo primero que deben hacer los padres es separarlos. Se les debe enseñar que los chicos pueden discutir, porque pueden tener diferentes opiniones. Pero la mejor manera de llegar a un acuerdo es “discutiendo” a través de la palabra. Y lo ideal es predicar con el ejemplo. Se les debe preguntar a los dos y escuchar el motivo de la pelea. (dado por cada uno de ellos).
Introducirlos en el lenguaje de la comunicación. No está mal que opinen de diferente modo, pero que lleguen a un acuerdo discutiendo por medio de la palabra los diferentes puntos de vista. Cada uno tiene que aprender a defender lo suyo. Que exista una vara, un equilibrio, para que se tranquilicen, se sientan protegidos y en igualdad de condiciones. Esto hará que entre ellos se fortalezca el amor y la complicidad.
Regresiones
Cuando la pareja se embaraza o con la llegada de otro hijo, el hermanito mayor puede hacer regresiones. Los padres deben diferenciar los juegos con características de regresión, de las regresiones propiamente dichas, que son dos cosas distintas. Cuando el mayor juega y por momentos se pone en lugar del bebé, teniendo conciencia de lo que está haciendo, es muy diferente a tener síntomas regresivos.
Si por ejemplo un chico controló esfínteres hasta el momento del nacimiento de su hermano, y de pronto deja de hacerlo, se trata de un síntoma: algo está diciendo.
Los más chiquitos, a medida que van creciendo, quieren imitar a los mayores y se adelantan…Es necesario que comprendan que son juegos y no exigencias que se le imponen.
Es importante que ambos hermanos puedan compartir distintos momentos, pero que tanto la mamá como el papá puedan encontrar un espacio por separado para cada uno. Aunque sea corto ese tiempo, que estén compartiéndolo sólo con uno de ellos por vez, y luego, por supuesto, tengan un espacio para toda la familia.
Lic. Analía Mitar
Psicóloga - Especialista en gestación, nacimiento y primera infancia.
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