Generalmente, en bebés sanos
y sin inconvenientes se los lleva periódicamente
(aproximadamente una vez por mes) a visitar al médico
pediatra quien controla su peso y revisa clínicamente
para determinar si su evolución es la correcta
para un niño de su edad. Se tiene en cuenta
el calendario de vacunación y si sufre otro
tipo de trastornos como resfríos, dolor de
oídos, fiebre, etc. también se suele
recurrir al especialista de confianza para seguir
sus recomendaciones.
Todos estos pasos son correctos, pero lamentablemente
no se le da la importancia que tiene a la salud
bucal de los bebés y los niños. Y
todos sabemos que las caries, los dolores de muelas,
las pérdidas de las piezas dentales son inconvenientes
de mucha importancia cuando suceden y éstas
últimas irreparables, salvo los modernos
implantes dentales, los que son excelentes, pero
no de tan fácil acceso y a la vez no se practican
en niños.
Por eso es fundamental que desde muy pequeñitos
cuidemos la salud oral de los bebés.
Cómo hacerlo?
Dada la estrecha relación que existe entre
la mamá y el bebé debemos tener en
cuenta que para prevenir hay que prestar atención
en el cuidado de ambos.
Para las mamás los consejos a seguir son:
1) una alimentación balanceada, rica en proteínas,
minerales y vitaminas.
2) La atención odontológica.
3) La higiene bucal.
La caries dental es una enfermedad infectocontagiosa.
Y en los bebés los factores para
destacar de prestar mucha atención son:
1) La alimentación.
2) La respiración.
3) La higiene bucal.
4) La presencia de fluoruros.
En cuanto a la alimentación sabemos que no
hay mejor alimento para los recién nacidos
que la leche materna. Sus beneficios son incomparables,
no sólo por los niveles inmunitarios que
la madre le proporciona a su hijo, sino también
por los altos niveles afectivo-psicológicos
que se dan en el momento del amamantamiento.
Además existen muchos otros factores que
influyen a favor de la madre, como por ejemplo,
el saber que dándole el pecho a su bebé
y cuanto más prolongada es la lactancia materna,
es menos factible que llegue a tener un cáncer
de mamas.
Existe un componente no muy conocido que se refiere
a la estimulación que produce la succión
del seno materno al crecimiento y desarrollo buco-facial.
En el caso que la lactancia materna no pueda concretarse
se recurre a las leches sustitutas que el pediatra
acosejará.
En estos casos se deben utilizar biberones cuyas
tetinas sean anatómicas y que reproduzcan
el formato que adopta el pezón al ser succionado.
Estas tetinas deben ser perforadas con agujeritos
muy pequeños para favorecer el efecto de
succión.
La OMS aconseja la lactancia materna exclusiva hasta
los 6 meses de vida del bebé. A partir de
esta edad se irán incroporando otros alimentos
semisólidos, sin dejar de lado la lactancia
por un pereíodo mucho más prolongado.
En cuanto a la respiración, se debe controlar
si el bebé la realiza con la boca abierta
o cerrada.. La entrada de aire por la nariz produce
un efecto de masaje y amplía la cavidad nasal,
cuyo piso linda con el paladar, ampliándolo
también. En el caso que el bebé aspire
por la boca, el desarrollo de esa zona no se efectúa,
dando lugar a un paladar más estrecho, con
dificultad para que las piezas dentarias entren
adecuadamente.
Siguiendo con la higiene bucal, debemos saber que
los microbios habitan también en las boquitas
de nuestros hijos y descomponen todas las sustancias
que en ella entran, como jugos e incluso la leche
materna. Los residuos de la leche, sea ésta
materna - que es lo ideal - o sustituta, producen
en muchas oportunidades unos honguitos que se llaman
muguets. Por este motivo se hace imprescindible
la remoción de todos los excedentes de alimentos.
Cuando el bebé es muy pequeño y aún
no tiene dientes, se recurre a una gasita, la que
se envuelve en el dedo de la mamá o de la
persona que tenga al niño a su cargo y se
la pasa por las encías. Si ya se formaron
dichos honguitos es aconsejable embeber la gasita
en agua tibia con un poquito de bicarbonato. Al
aparecer los primeros dientitos en la boca, se debe
comprar un cepillo dental especial, muy suave, por
ejemplo de siliconas, los que no vienen con mango,
sino en forma de dedal, en cuyo extremo se encuentra
la parte activa.
No es importante la utilización de cremas
dentales hasta los 2 años de edad.
Por último mencionamos la importancia que
tienen los fluoruros.
El flúor es un mineral que se encuentra en
la naturaleza y se incorpora al esmalte de los dientes,
haciendo de ellos una estructura más resistente,
y de esta manera los protegé de las caries.
El flúor llega a los niños por vía
oral, ya sea en el agua de consumo diario (sea ésta
corriente o mineral, etc.) o por medio de gotitas
medicamentosas cuando son bebés, para más
tarde pasar a los comprimidos de flúor.
Consejos para tener en cuenta.
Para prevenir ya en los bebés futuros
problemas dentales, los pasos a seguir son los siguientes:
• Tratar por todos los medios que la lactancia
sea materna.
• En el caso de tener que utilizar biberones,
que las tetinas de los mismos sean anatómicas
y con agujeritos muy pequeños.
• Que los chupetes a utilizar también
sean anatómicos.
• Efectuarles la higienización de la
boca.
Advertencias
• NO endulzar el chupete
• NO utilizar biberón en reeplazo del
chupete.
• NO tranquilizar al bebé con jugos,
líquidos azucarados, azúcar o miel.
(y menos aún durante la noche).
• NO higienizar con la boca del adulto las
tetinas (sean éstas de chupetes o biberones).
Se debe procurar por todos los medios que los niños,
a partir del año y medio o dos años
aproximadamente, adquieran el hábito de cepillarse
los dientes. A esta edad suelen copiar de sus mayores
las cosas que ellos hacen.Por eso es el momento
indicado para que adquieran ciertos hábitos
que difícilmente dejen luego de practicarlos.
La primera consulta al odontopediatra es aconsejable
realizarla a partir de los dos años aproximadamente,
preferentemente cuando aún no tenga ningún
inconveniente en su boquita. De este modo se familiarizará
con el profesional quien realizará un control
de la boca del niño, enseñándole
como utilizar el cepillo de dientes y efectuándole
un baño de flúor para proteger el
esmalte de los dientitos. Estos dientes , conocidos
como los de leche, deben ser cuidados como los definitivos.
Sabemos que luego caen para dar lugar a la aparición
de los antes mencionados, pero es indispensable
que las encías y toda la boca sea cuidada
desde un principio para evitar posteriores problemas.