Los comentarios que se desarrollan en este punto, pueden resultar más que obvios para muchas personas, otros pensarán que la utilidad es relativa cuando se están discutiendo otras instancias u otro tipo de composiciones familiares, pero a muchos seguramente les servirá como punto de reflexión para rever la manera de vincularse con sus hijos y el grado de participación en la crianza, dado que no hay escuelas para ser padres y lo más natural es repetir el modelo con el que se ha sido educado.
Es verdad que no existe un solo modelo de familia y estamos asistiendo a una transición con respecto a nuevas formas: monoparentales, divorcios con tutelaje a cargo de uno de los cónyuges y otras. Así como existen trabajos que vinculan en forma inversa, el tamaño de la familia con la inteligencia del niño, relacionando el mayor tiempo que puede dedicar la madre a su primer hijo o al hijo único. El compromiso o cuidado paterno actúa concretamente para promover el desarrollo emocional e intelectual.
Un papá comprometido significa una diferencia en la vida de su hijo, porque es menos ambivalente con respecto a la independencia, promueve la aceptación del mundo real, permite relacionarse con la esencia de la masculinidad y percibir las diferencias de conductas entre hombres y mujeres.
Si bien es la madre la primera en establecer la relación que permitirá al niño formar y desarrollar un sentido de "confianza básica", los estudios realizados por Kotelchuck confirman que los niños se relacionan en forma similar con ambos padres. Porque el mundo que está más allá de la madre, empieza en el padre.
Existen evidencias que indican que las prácticas de cuidado paterno marcan una diferencia. Los niños de familias en las cuales los padres comparten las responsabilidades de la rutina cotidiana, no demuestran cuando se los deja solos, el desaliento que sí se hace presente en aquellos cuyas madres se ocupan exclusivamente del cuidado infantil.
El niño cuyo papá ha cambiado regularmente pañales, lo ha acunado o leído para que se duerma, tiene una reserva de fuerza para enfrentarse con la tensión y las frustraciones de la vida cotidiana, muestra un mejor equilibrio emocional, mayor curiosidad y seguridad en sí mismo.
Es importante la cantidad de tiempo que pasan juntos y solos, en ausencia de la madre, porque los padres comparten más tiempo en juegos sin juguetes, que alientan la exploración, ayudan a tolerar la frustración y a dominar situaciones solos, antes de ofrecerles ayuda. Mientras que las madres tienden a ayudar rápidamente a un niño que se confunde.
La presencia paterna en los primeros dos años de vida, disminuye las actitudes dubitativas o temerosas frente a estímulos novedosos, favorece la curiosidad, la capacidad de esperar, de adaptarse y de resolver problemas. Existen estudios que observaron que los niños privados de padre suelen tener problemas para resolver tareas matemáticas en la edad preescolar y rompecabezas complejos.
Aunque siempre parece que no alcanza el día para hacer todo lo que hay que hacer, es importante ofrecerle a los hijos algo muy valioso: "TIEMPO". Entre las tantas cosas que un padre puede compartir con un niño para favorecer su aprendizaje, se destaca: inventar algo, explorar un lugar, jugar a la pelota, salir a sacar fotografías, contarle historias famosas, ir a la librería o a una biblioteca, visitar el planetario, inventar cuentos de aventuras, contar historias de los abuelos o de cuando era niño y muchas otras actividades.
Las actitudes de cuidado o atención tienen más influencia positiva que la cantidad total de tiempo que pasen juntos. Cuando se habla de paternidad comprometida se refiere a ser físicamente accesible, estar emocionalmente comprometido, ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza, establecer disciplina, conocer a sus amigos y sustentar las necesidades del niño.
Es importante que no existan actitudes dominantes, porque un fuerte control paterno "autoritario" o intrusivo puede asociarse con creatividad reducida en la infancia, desempeño escolar y social más pobre, sobre todo en los varones. Conclusiones
• El factor paterno ejerce su influencia en el desarrollo infantil en forma directa sobre el niño o indirectamente a través de los efectos sobre la madre, que al sentirse apoyada o acompañada en la crianza, es más flexible y paciente.
• Se ha comprobado que el desarrollo infantil se ve positivamente afectado con mejor rendimiento escolar posterior cuando los padres están moderadamente comprometidos en la crianza y en las acciones cotidianas.
• La decisión de ser padre es una de las cosas más importantes en la historia de una persona y un cambio que afectará la vida en múltiples aspectos.
Dra. Silvina Cuartas
Médica Pediatra
Bibliografía de referencia:
- Pruett Kyle D: El rol del padre. Buenos Aires. Javier Vergara Editor. 2001. Págs. 59-80
- Dennis L, Hassol J: Psicología evolutiva. México. Ed. Interamericana.1989. Pág.112-146